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La nueva bestia profesional de Intel El Xeon 696X «Granite Rapids-WS sorprende con potencia bruta y un salto en memoria caché jamás visto

Durante los últimos años, el mercado de procesadores de alto rendimiento ha vivido una transformación que pocos habrían imaginado. La superioridad técnica que Intel mantuvo durante décadas se vio comprometida por la aparición de nuevas arquitecturas que modificaron por completo el panorama. Las demandas de centros de datos, estaciones de trabajo y cargas de IA no hacen más que aumentar, y en medio de esta carrera por volver a destacar surge un modelo que ya despierta atención en toda la industria. El Intel Xeon 696X «Granite Rapids-WS» revela sus especificaciones: 64 Cores, hasta 4,6 GHz y unos impresionantes 336 MB de L3, una combinación diseñada para recuperar territorio perdido y demostrar que Intel no piensa quedarse atrás.

El surgimiento de procesadores con decenas de núcleos ha cambiado para siempre la forma en que profesionales y creadores entienden la productividad. Hoy, el rendimiento ya no se mide solo en frecuencia, sino en la capacidad para sostener cargas simultáneas, gestionar millones de operaciones por segundo y mover datasets gigantescos. En este contexto, la llegada de un procesador como el nuevo Xeon no solo representa un lanzamiento más; es un mensaje directo a su principal rival en servidores y workstations, que durante años logró quedarse con una parte fundamental del mercado.

Intel se prepara para recuperar presencia en servidores tras años de presión competitiva

La caída en la cuota de mercado de Intel dentro del sector de servidores ha sido uno de los golpes más duros para la compañía. Mientras sus procesadores portátiles se mantenían estables, el mundo de los centros de datos y las estaciones de trabajo se inclinaba cada vez más hacia alternativas con un mejor rendimiento por vatio y más núcleos. Arquitecturas como Zen y familias como EPYC y Threadripper lograron un avance tan sólido que, por primera vez en mucho tiempo, Intel se encontró a la defensiva.

La familia Granite Rapids-WS llega precisamente para responder a esta situación. Su misión es clara: ofrecer un rendimiento lo suficientemente competitivo como para volver a colocarse como opción preferente en un nicho donde la potencia multihilo lo es todo. La aparición del Xeon 696X en bases de datos de rendimiento no solo anticipa un procesador prometedor; confirma que Intel busca recuperar liderazgo mediante dos estrategias fundamentales: aumentar drásticamente el conteo de núcleos y elevar al máximo la cantidad de caché disponible.

Puntos clave de este contexto competitivo:
Intel ha perdido más de un 20% de cuota en servidores en los últimos años;
AMD domina con modelos EPYC y Threadripper en cargas profesionales;
Granite Rapids-WS llega para competir en rangos donde Intel llevaba tiempo rezagada;
El mercado exige cada vez más núcleos y mayor ancho de banda interno.

64 núcleos con hasta 4,6 GHz: un salto generacional diseñado para profesionales extremos

La filtración de las especificaciones del Xeon 696X revela una configuración tan masiva como equilibrada. Estamos frente a un procesador con 64 núcleos y 128 hilos, capaz de alcanzar frecuencias máximas entre 4,4 y 4,6 GHz dependiendo de la carga. Este rango lo sitúa entre los chips más rápidos de su categoría, especialmente considerando que mantiene un desempeño estable aun bajo cargas multihilo intensivas.

Lo realmente interesante es que este no será el modelo más potente de la línea. Según informes preliminares, Granite Rapids-WS tendrá variantes que llegarán hasta los 86 núcleos, lo que abre la puerta a configuraciones orientadas a cargas de IA, renderizado profesional, simulación física y modelado avanzado. Aunque este 696X no es el tope de gama, es uno de los que más ha llamado la atención por convertirse en un equilibrio perfecto entre potencia bruta y frecuencia alta.

Puntos importantes de su configuración de núcleos:
64 núcleos y 128 hilos para cargas masivas de cálculo;
Frecuencias máximas de hasta 4,6 GHz según pruebas preliminares;
Arquitectura orientada a estaciones de trabajo y entornos profesionales;
Escalabilidad garantizada con modelos superiores de hasta 86 núcleos.

Un gigante de la caché: 336 MB de L3 cambian el juego en cargas profesionales

Uno de los elementos que más impacto tiene en aplicaciones reales es la memoria caché, y aquí el Xeon 696X marca una diferencia evidente. Con 128 MB de caché L2 y la sorprendente cifra de 336 MB de caché L3, el procesador consigue reducir cuellos de botella y mejorar drásticamente la comunicación entre núcleos. Esto es especialmente valioso en tareas como renderizado 3D, análisis de datos, compilación a gran escala y virtualización avanzada.

La estrategia recuerda al enfoque que elevó a los procesadores con caché ampliada al top del rendimiento en gaming. Sin embargo, aquí la escala es aún mayor, ya que los entornos profesionales operan con cargas que dependen fuertemente de la latencia interna del chip. Intel lo sabe, y con esta cantidad de caché demuestra que quiere competir en una liga donde cada milisegundo cuenta.

Beneficios de tener 336 MB de caché L3:
Mejor rendimiento en tareas multihilo;
Reducción de latencias internas en operaciones de alto tráfico;
Mayor estabilidad bajo cargas prolongadas;
Optimización de procesos como IA, render y virtualización.

Un TDP colosal y un diseño pensado para estaciones de trabajo exigentes

El Xeon 696X llega con un TDP de 350W, lo que confirma que estamos ante un procesador orientado a sistemas robustos. Este nivel de consumo requiere soluciones térmicas avanzadas y equipos diseñados para mantener estabilidad durante sesiones continuas de trabajo. No es un chip para cualquier torre; es una pieza de ingeniería pensada para entornos donde cada minuto de productividad cuenta.

Al mismo tiempo, esta potencia abre la posibilidad de construir estaciones con un rendimiento extremo, capaces de mover flujos de trabajo profesionales sin interrupciones. Para quienes trabajan en cine digital, IA, simulación médica o arquitectura compleja, este nivel de potencia representa una herramienta capaz de reducir horas de trabajo en minutos.

Lo que aún falta por descubrir: rendimiento real y comparativas

Aunque las filtraciones confirman las especificaciones, aún no contamos con pruebas definitivas en benchmarks más confiables como Cinebench o CPU-Z. El rendimiento mostrado en bases de datos preliminares no es suficiente para realizar comparaciones serias, especialmente contra rivales directos como los Threadripper más recientes.

La verdadera batalla comenzará cuando Intel presente oficialmente estos modelos y los enfrente a las ofertas actuales del mercado profesional. Si logran niveles cercanos a las propuestas de AMD, podría iniciarse una nueva etapa de competencia feroz que beneficiará directamente a creadores, desarrolladores y empresas.

Conclusión

El Intel Xeon 696X llega para demostrar que Intel sigue viva dentro del terreno profesional. Con 64 núcleos, frecuencias elevadas y un gigantesco bloque de memoria L3, este procesador marca un antes y un después en la estrategia de la compañía. Si las pruebas reales confirman su potencial, podríamos estar frente a uno de los chips más influyentes del año. Para el mundo profesional, cada avance cuenta; y esta nueva generación promete cambiar las reglas de la productividad extrema.

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